Contiene una serie de relatos desde mil novecientos, transmitidos de forma oral hasta nuestros días por el abuelo Maurilio, quien era un buen narrador de anécdotas. Escritos por Gus Arroyo, quien los transformó en cuentos y de forma escrita, enriqueciendo con ello el conocimiento sobre la cultura y las costumbres de los pobladores del estado de Michoacán de aquellos tiempos para acá. De una forma divertida, los cuentos hacen alusión a la pobreza, la Revolución Cristera, las fiestas, hasta llegar a nuestros días, sin dejar de mencionar la inseguridad y los cambios sociales de nuestro tiempo.